Programador informático de profesión, este gerundense de 37 años, se define a sí mismo como un "viciado de las aves". Empezó con la cría desde muy temprana edad, ha criado multitud de especies y nos explica que le es muy difícil especializarse, pues todas le gustan. Manifiesta que el poco tiempo disponible para su cuidado le obliga a contenerse en su ímpetu de intentar criar de todo. Para él las aves son una válvula de escape, son la contraposición al estrés de su vida profesional rodeada de ordenadores y aplicaciones informáticas. Defiende que cada persona debería tener una afición por la que luchar y, como no, aconseja "la cría de psitácidos" a cualquiera que se sienta atraído por estas maravillosas aves.