Aplicaciones de las Observaciones de Campo en la Cría en Cautividad de Amazonas.
Por Ángel Nuevo
Para abordar este tema, me gustaría plantear antes un par de cuestiones:
° ¿Son realmente útiles las observaciones de campo para aplicarlas en cautividad?
° En caso afirmativo, ¿esto es así para todos los casos?
Digo esto porque, en la mayoría de las ocasiones, los avicultores (y, especialmente, con las especies más habituales) nos limitamos a aplicar aquello que hasta entonces ha funcionado para la mayoría, hasta el momento en que, para nosotros, eso no funciona...hablamos con otros criadores y a lo sumo, leemos la bibliografía existente, pero siempre de experiencias previas en cautividad. Personalmente, observo un error demasiado frecuente: nos olvidamos que las psitácidas son, en realidad, animales salvajes en nuestras colecciones y que, a diferencia aun con otros grupos de aves, debemos fijarnos en sus necesidades naturales. Y no existe mejor escaparate para esto, que observarlos en su medio natural.
Entre todos los factores que pueden influir en el éxito reproductor, hablaré de algunos puntos claves como la alimentación y la cavidad de nidificación, pero tendremos en cuenta también otros aspectos de su biología para poder diseñar sus instalaciones y poder gestionar nuestra colección de Amazonas correctamente. Me centraré concretamente en las 3 especies con las que he tenido el privilegio de trabajar en su medio natural: Amazona aestiva xantoptheryx, A. tucumana y A. vinacea.
Alimentación
Si algo hay en común entre las especies de Amazonas, pero probablemente también con la mayoría de las psitácidas más generalistas (descartamos entonces especies como el Gris Africano o la mayoría de los Guacamayos...) es una alimentación a base de frutos y, especialmente, sus semillas de plantas leguminosas, ricas en proteínas e hidratos de carbono y pobres en grasa.
En el caso del Loro Hablador (A. aestiva), con el que he tenido más ocasiones de estudio, es clara la preferencia en su dieta de las semillas de leguminosas tales como: Algarrobo negro (Prosopis nigra), algarrobo blanco (P. alba) y Brea (Cercidium praecops) fundamentalmente. No es raro tampoco, en ausencia de frutos, ¡verlos alimentándose de las flores!
Si hablamos del Loro Alisero (A. tucumana), ocurre algo similar, aunque también es muy frecuente observarlos alimentándose del Aliso, del que toman su nombre (Alnus acuminata) y donde nidifican habitualmente; así como del Pino criollo (Podocarpus parlatorei) o del Palo Yerba (Ilex argentina). El fruto del Aliso, que es compuesto, es bastante parecido, para que se hagan una idea, a los ramilletes de mijo que todos conocemos...
En el caso del Loro Vinoso (A. vinacea), aunque tiene una alimentación mucho más especializada, ya que se alimenta siempre que haya de las semillas de las Araucarias (piñones) donde nidifica casi en exclusividad; en ausencia de éstas, comen fundamentalmente leguminosas como la Caña fistula blanca, así como pequeñas bayas (como ocurre, por otro lado, con el resto de amazonas...). Igualmente, es frecuente verlos alimentándose de brotes tiernos de hojas de las mismas Araucarias, fundamentales el uno para el otro. Asimismo, no era tan raro observarlos alimentándose de los capullos que forman algunas orugas para albergar sus huevos y posteriores larvas. Lo que no tenemos tan claro es si lo que buscan son los huevos, las larvas o el propio material sedoso que constituyen los capullos.
En cualquier caso, si observamos estos datos alimenticios, podemos afirmar que en la alimentación de estos Amazonas sin ninguna duda predominan las proteínas e, incluso, los hidratos de carbono sobre la proporción de grasa. La proporción de cada uno de ellos en las legumbres está clara, pero lo mismo sucede en el caso de las flores, de los brotes tiernos de hojas y más aún, en los alimentos de origen animal (tan descuidados por otra parte en la alimentación de los loros...).
Si tradicionalmente se ha recurrido a aumentar la proporción de alimentos grasos (semillas oleaginosas y frutos secos principalmente) para estimular la reproducción de la mayoría de las psitácidas, en el caso de los Amazonas confío en que sería más efectivo si el aumento lo producimos en la proporción proteínica de su dieta a base de mezclas de legumbres y pastas de huevo, por ejemplo.
Aunque en el caso del Loro Vinoso parece que tolera una mayor proporción de grasa en su dieta natural, no hay que olvidar la tendencia natural de los amazonas a la obesidad (obviamente provocada por la administración en cautividad de dietas ricas en grasas) y que ésta es una de las causas del fracaso reproductor en muchos de los casos.
Cavidades de Nidificación
Me resulta curioso encontrar en múltiples referencias bibliográficas determinadas dimensiones para construir las cajas nido en función apenas del tamaño de la psitácida en cuestión, sin tener en cuenta ninguna otra consideración. Habiendo observado personalmente las cavidades que utilizan una y otra especie de Amazonas, incluso me parece demasiado atrevido que se recomienden alegremente unas dimensiones determinadas para todas las especies del género...
Con total seguridad, la mayoría de los nidos que utilizan para criar amazonas tienen unos 60 cm. de profundidad en formato vertical, ¿verdad? Y casi con la misma seguridad, ninguno de ustedes utilizaría un nido de hasta 4 metros de profundidad para criarlos, ¿no es así? Se sorprenderían si pudieran observar los nidos que utilizan en sus medios naturales.
Los Loros Habladores (A. aestiva) parecen tener preferencia en la naturaleza por ocupar cavidades en formato vertical con las siguientes dimensiones:
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Características
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N
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Media
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Rango
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Altura (m)
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19
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5,71
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3,2-7,5
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Profundidad (cm.)
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18
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1,54
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0,3-4,4
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Diámetro interno (cámara incubación, cm.)
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25
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23
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13-48
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Diámetro mayor agujero entrada (cm.)
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18
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26
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9-79
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Diámetro menor agujero entrada (cm.)
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18
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9
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5-15
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Sorprende encontrar, por ejemplo, que los nidos que se emplean habitualmente en cautividad son apenas la mitad de profundos que la media en libertad. La inmensa mayoría de ellos se encuentra en Quebrachos Blancos, con una dureza relativa de su madera, de la que gustan transformar ligeramente tanto el orificio de entrada como la cámara de incubación con sus picos...
Aunque de A. vinacea no disponemos apenas de datos, si puedo adelantar al menos que, igualmente, utilizan cavidades verticales debido a la especie de árbol que utilizan (el Pino Paraná o Araucaria), ya que sólo pueden utilizar para nidificar los grandes troncos a modo de grandes postes, siempre en árboles maduros, con grandes diámetros y con una dureza de la madera bastante alta.
Sin embargo, en el caso de los A. tucumana, parecen preferir nidos no demasiado profundos (40 – 100 cm.), con grandes orificios de entrada y con una cavidad muy frecuentemente en forma de “L” (en este caso sería conveniente recurrir a alguno de los nidos habituales en “L” que utilizamos, por ejemplo, para los Grises Africanos...). Anidan a altas altitudes (1.700 – 2.000 m.) en zonas muy húmedas en la Yunga Argentino-Boliviana, por lo que les resulta fácil trabajar la madera humedecida de los árboles de nidificación.
Otros Aspectos de su Biología
En casi todas las especies es habitual que el inicio de la época de cría coincida con el inicio de la estación húmeda. Indudablemente, la llegada de las lluvias supone una garantía de alimento tanto para la generación venidera como para los reproductores, que necesitan invertir un gran coste en la producción y mantenimiento de sus nuevas criaturas. Por tanto, como en todas las psitácidas, sería bueno aumentar la humedad incrementando el régimen de lluvias mediante aspersión como estímulo para la reproducción.
En la “sabiduría popular” casi cualquiera afirmaría que, a diferencia de otras psitácidas, los Amazonas no bajan al suelo para nada..., ¿no es así? Personalmente he podido constatar que en muchos casos esto es efectivamente así. Tanto el Loro Hablador como el Loro vinoso evitan descender al suelo, aprovisionándose tanto de alimento como de agua desde las copas de los árboles. He podido observar con muchísima frecuencia como, por ejemplo, los Loros Habladores toman agua acumulada en algunos huecos, a modo de abrevaderos, en los árboles de los que se alimentan o como, incluso, picotean algunos cactus como el Quimilo (Opuntia quimillo) para obtener agua, especialmente en la temporada seca, pero nunca descender al suelo para hacerlo aún habiendo disponibilidad en el mismo. Algo parecido he podido observar con otras especies de Amazonas y Aratingas. Hasta aquí, parece todo normal. Lo que no lo parece tanto y lo es, es ver a grandes grupos de A. tucumana descender al suelo (en invierno) para acceder al agua que se acumula en charcas improvisadas sobre el terreno. Esto, que podría pasar como un dato anecdótico, para mí es bastante importante a la hora de adjudicar un tipo u otro de jaula de cría. Probablemente, las tradicionales jaulas suspendidas puedan cubrir las necesidades para criar Habladores o Vinosos con unas dimensiones apropiadas, pero, sin ninguna duda, personalmente utilizaría jaulas hasta el suelo para albergar mis parejas de Aliseros para cría.
A Modo de Conclusión
Disponer de información adicional, como tasas de mortalidad, éxito reproductor, incidencia de parasitismo, tipo de alimentación de los pichones en el nido y frecuencia con la que lo hacen los progenitores, curvas de crecimiento de los pichones, etc. (en lo que estamos trabajando actualmente con estas especies y que adjunto algunas tablas para quien pueda interesar de A. aestiva), debe permitirnos, además, compararlos con nuestra propia experiencia en cautividad para intentar incrementar la reproducción en cautividad de estas especies...
Para mí, no es tan importante mantener en el tiempo un estímulo aparentemente favorable para la reproducción, como presentarlo a posteriori de una condición anterior diferente. Me explico: en la naturaleza, la abundancia de alimentos (ya sean ricos en grasas o en proteínas, según el caso...) coincide tras el inicio de las lluvias con el inicio de la estación reproductora en la mayoría de los animales (ya que se traduce obviamente en mayores probabilidades de éxito reproductivo). Pero viene precedido de un momento de escasez, por lo que su dieta y las condiciones ambientales han sido diferentes forzosamente. En laboratorio, además, se ha demostrado con otras especies que tan importante es la presencia de un estímulo determinado como la ausencia previa del mismo durante un tiempo determinado, ya estemos hablando de recursos alimenticios o de factores ambientales como la humedad, la luz, etc.
(Seguramente muchos habréis comprobado que de poco sirve tener suplementada la dieta de sus loros con vitaminas A, D y E durante todo el año de manera constante y que, por el contrario, resulta mucho más efectivo hacerlo en determinados momentos de manera espaciada en el tiempo...)
Indudablemente, algunas especies, una vez establecidas en cautividad tienen requerimientos e, incluso, se comportan de manera muy diferente a como lo harían en libertad. Es por esto que, a veces, gestionando nuestros Amazonas de manera diferente a la que yo propongo se obtienen igualmente buenos resultados reproductores. No obstante, animo a que se tengan en cuenta estas consideraciones al menos con aquellas parejas con las que aún no hemos conseguido criar y, especialmente, las de reciente adquisición si proceden de origen salvaje.
Ángel Nuevo
Anexos
Figura 1. Fecha de puesta del primer huevo en A. aestiva para los nidos de la Reserva Loro Hablador en la temporada 2002:
Figura 2. Mortalidad de los nidos de A. aestiva según la edad, para la misma temporada.
Figura 3. Mortalidad de los pichones de A. aestiva según la edad, para la misma temporada.
Figura 4. Cantidad de volantones de A. aestiva por nidos.
Tabla 1. Parámetros de algunas medidas tomadas en los pichones de A. aestiva durante la temporada reproductiva 2002-2003.
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Parámetro de Crecimiento
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Media ± SE
|
Rango
|
N
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|
Peso máximo (gr.)
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377 ± 39
|
305 – 490
|
36
|
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Edad al peso máximo (días)
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45 ± 4
|
36 -53
|
36
|
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Perdida de peso (%)
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13 ± 6
|
3 – 26
|
28
|
|
Peso al momento del vuelo (gr.)
|
331 ± 32
|
260 – 395
|
34
|
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Longitud arco ala al mto. del vuelo (mm.)
|
196 ± 11
|
170 – 215
|
30
|
|
Crecimiento del ala (mm./día)
|
3,87 ± 0,37
|
3,14 – 4,52
|
19
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Figura 5. Buches con alimento en pichones de A. aestiva para diferentes bandas horarias en la misma temporada.
Figura 6. Buches sin alimento en pichones de A. aestiva para diferentes edades (entre las 7:30 y 10:30 h.) durante la misma temporada.
Figura 7. Evolución del peso (Curva de crecimiento) para los pichones de A. aestiva durante la temporada reproductiva 2002-2003.
NB: Todos los gráficos y tablas son obtenidos de “Estudio de las bases ecológico reproductivas de Amazona aestiva”. 25 pág. Berkunsky, I. Informe de Estado-Julio 2003. Argentina, con autorización del autor.